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El retroceso glacial pone en riesgo a las poblaciones rurales y urbanas

Publicado: 2013-04-02

Artículo escrito por Nelly Rivera (CEPES), para La Revista Agraria

Los glaciares andinos peruanos están experimentando en la actualidad un marcado retroceso de su masa, que llega a más del 50%. En 2013, diversos especialistas nacionales que investigan y monitorean la situación de los glaciares —a partir de registros que se remontan a 1948— advierten que dicho retroceso continuará a un ritmo más acelerado del previsto, lo cual es muy alarmante.

Luzmila Dávila Roller, ingeniera de la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), puntualiza que la desaparición de los glaciares peruanos ya se inició en 2005, con el glaciar Broggi, que pertenecía a la Cordillera Blanca, en Áncash. El mismo destino tendría el glaciar Yanamarey, en la misma cordillera. «Este es uno de los glaciares del que contamos con mayor información, que se remonta a la reconstrucción fotográfica aérea que se realizó en 1948. Tenemos 911.63 metros de retroceso glacial, una cifra que se aproxima a los 941 metros del desaparecido glaciar Broggi», alerta Dávila (ver gráfico 1).

La desglaciación se veía venir

Esta situación fue advertida en 2012 por diversos estudios, como el publicado en la revista Cryosphere: «Estado actual de los glaciares en los Andes tropicales»1. El estudio revisa las investigaciones sobre desglaciación realizadas en Perú, Ecuador y Bolivia en los últimos cincuenta años. La desglaciacion a consecuencia del cambio climático es considerada como una situación de extrema gravedad si se tiene en cuenta que un 77% de los glaciares tropicales del mundo están en el Perú. El estudio también alerta sobre el riesgo que representa la reducción de los glaciares para la disponibilidad de agua en nuestro país en las próximas décadas, especialmente en la cuenca del río Santa, en Áncash.

Wilson Suárez, investigador del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), y uno de los autores del mencionado estudio, señala que existen ecosistemas muy frágiles que serían afectados por la desglaciación; por ejemplo, los bofedales. «Los glaciares actúan como una reserva que retiene el agua —proveniente de las precipitaciones— durante los periodos lluviosos y la libera durante el periodo de estiaje. Sin los glaciares, los usuarios de agua en las cuencas afectadas tendrán que enfrentar una demanda insatisfecha », pronostica Suárez.

Ya en 2009, César Portocarrero García, exfuncionario de la ANA y consultor en temas de glaciología y climatología, observó que una quebrada que baja del glaciar Quelcalla, ubicado en Sicuani (Cusco), se había secado completamente. «Debido al retroceso glacial, las aguas se desviaron a otra quebrada. En toda esa zona no había agua, y los bofedales y humedales, que alimentaban a todo el pasto en las alturas, ya se habían secado », asegura el especialista.

Portocarrero señala que de las 25 subcuencas del río Santa que existen en la Cordillera Blanca, se han estudiado 9, de las cuales 7 ya están perdiendo agua. Entre ellas se encuentran Parón, Yanganuco, Marcara y Pachacota. «Es posible que lo mismo ocurra también en el Cusco », advierte Portocarrero.

Menos glaciares, mayor escasez de agua Entonces, se vislumbran problemas graves para el abastecimiento de agua, tal como alertan las autoridades regionales y los estudios mencionados. En el caso del río Santa, se observa una creciente demanda del agua para consumo humano, irrigación y generación eléctrica, y «probablemente se producirán conflictos por el acceso a un recurso hídrico cada vez más escaso y caro», señala Bárbara Deutsch Lynch, en una reciente publicación2 y que ha estudiado este tema en el valle del río Santa.

Los primeros afectados por la futura escasez del agua, sin duda, serán las poblaciones rurales del país, en especial los alpaqueros. El ingeniero Hugo Román Caballero, del proyecto especial regional de camélidos sudamericanos del gobierno regional del Cusco, indica que «cuando desaparecen los bofedales, disminuye la alimentación (pastos) de los camélidos. Entonces empiezan a descalcificarse, enflaquecer y viene la mortandad. La repercusión económica podría ser considerable».

Cusco tiene tres cordilleras que representan aproximadamente el 25% de la masa glacial de todo el país: Vilcanota, Urubamba y Vilcabamba. Walter Choquevilca Lira, coordinador del Proyecto Glaciares, de CARE Perú, en Cusco, expresa que en el caso del Vilcanota se ha perdido un 30% del área glacial. «Esta situación preocupa porque la cuenca abastece de agua potable a la ciudad del Cusco, a la agricultura y a la ganadería. Posiblemente también afecte la generación de energía eléctrica de Machu Picchu», informa.

En el centro del país, por otra parte, la nieve de la cordillera Huaytapallana —que alimenta a las lagunas que proveen agua a la ciudad de Huancayo— podría desaparecer hacia el año 2035, como se advierte en el estudio publicado por la revista Cryosphere sobre los glaciares andinos. Rocío Bonifaz, subgerente regional de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente del gobierno regional de Junín, menciona que frente a esta situación el Estado debe trabajar en promover un uso eficiente del agua. Sin embargo, actualmente eso no ocurre.

¿Cómo responder a la desglaciación?

A pesar del actual retroceso de los glaciares andinos, la mayoría de los gobiernos regionales todavía no implementan su estrategia regional frente al cambio climático. La Ley Orgánica de Gobiernos Regionales dispone que cada gobierno debe contar con su propia estrategia regional. «Pero, por ejemplo, en el caso de Áncash, dicha estrategia aún se está elaborando. En Junín existen iniciativas, pero falta canalizarlas. Solo en el Cusco hay avances considerables», indica Fernando Chiock, coordinador del área de Adaptación al Cambio Climático, Glaciares y Eventos Hidrológicos Extremos, de la ANA.

También resulta preocupante que en la mayoría de gobiernos regionales no se esté priorizando el tema de los glaciares al momento de elaborar la estrategia regional frente al cambio climático. Walter Choquevilca Lira, coordinador del Proyecto Glaciares, de CARE Perú, en Cusco, expresa que en el «Plan Estratégico Concertado Regional al 2025», aprobado por las autoridades cusqueñas en noviembre de 2011, tampoco existe una sola línea sobre el problema del retroceso de los glaciares. Recién en el caso de las regiones Cusco y Áncash —a través del Proyecto Glaciares, de CARE Perú, que empezó el año pasado— se pusieron en la agenda regional los problemas de la desglaciación.

Karen Price Ríos, asesora en temas de recursos hídricos y cambio climático, de CARE Perú, señala que el Proyecto Glaciares, que tiene a su cargo dicha ONG, se ha propuesto reducir la vulnerabilidad por riesgo de desastres debido a los impactos del cambio climático. Los casos

que causan mayor preocupación son los glaciares de Carhuaz, en Áncash, y Santa Teresa, en el Cusco, en plena Cordillera de los Andes. «Se está trabajando con las familias, comunidades y autoridades, en el desarrollo de sus capacidades. Se quiere incorporar prácticas de adaptación al cambio climático y así reducir su vulnerabilidad ante las amenazas que representa el retroceso glaciar», recalca la especialista.

Ante las advertencias del creciente retroceso de los glaciares peruanos, es necesario contar con el conocimiento adecuado de los impactos que el cambio climático causará en el país; solo a partir

de allí se podrán tomar las medidas adecuadas de adaptación. Es importante, entonces, que la población vulnerable y las autoridades conozcan los resultados de las recientes investigaciones sobre aquellos temas donde actualmente existe incertidumbre; por ejemplo, sobre la reducción de los glaciares y la disponibilidad hídrica por cuenca. Las autoridades regionales y locales deben poner estos temas en sus agendas políticas, para evitar un aumento de los conflictos sociales ante la inminente escasez de agua de los próximos años, de la cual advierten los especialistas.

Notas

1 Rabatel, A. et al. Cryosphere Discuss. 6, 2477- 2536 (2012). <http://www.observatorio

cambioclimatico.org/node/3704>.

2 «Vulnerabilidades, competencia y derechos en un contexto de cambio climático hacia una gobernanza equitativa del agua en el valle del río Santa» (Global Environmental Change, vol. 22, 2012).

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