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¿Está en riesgo el futuro de nuestro medio ambiente?

Artículo de La Revista Agraria N° 180, publicación mensual del CEPES

Publicado: 2016-02-25

Escribe: Beatriz Salazar (1)

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El estado del medio ambiente en el país es crítico: hasta el 64 % del territorio del Perú podría ser afectado por la degradación de los suelos al año 2100(2); 64 especies de vertebrados están en peligro de extinción y más de 500 especies están amenazadas(3); alrededor de 2849 km2 de bosques son talados cada año, casi el 80 % de manera ilegal; los glaciares se han reducido en 42.6 % desde 1970(4); los pasivos ambientales sumaron 8616 casos en 2015(5); en 17 ciudades no se cumplen los estándares de calidad del aire; anualmente se descargan 538 millones de m3 de aguas residuales sin tratamiento; 3.25 millones de toneladas de residuos sólidos municipales son dispuestos de manera inadecuada cada año; entre otras alarmantes cifras(6). 

¿Qué proponen los actuales candidatos a la presidencia para enfrentar esta problemática? En el presente artículo revisamos los planes de gobierno de las agrupaciones que lideran las encuestas —Alianza Para el Progreso (APP), Alianza Popular (AP), Fuerza Popular (FP) y Peruanos Por el Kambio (PPK)—, así como el plan del Frente Amplio, por ofrecer este último una alternativa diferente que implica un cambio del modelo de desarrollo.

Cabe resaltar que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) dispuso que el Plan Bicentenario (Plan Estratégico de Desarrollo Nacional) debe ser el marco de planificación para la elaboración de los planes de gobierno 2016-2021, razón por la cual examinamos las propuestas medioambientales de los planes de gobierno de los candidatos para saber si están alineados con el mencionado Plan(7), en especial en los siguientes temas que, en nuestra opinión, deben ser priorizados en los próximos cinco años.

Aprovechamiento y manejo sostenible de los recursos naturales

Observamos que todos los planes de gobierno, al mencionar el manejo sostenible de recursos naturales, hacen referencia de manera prioritaria a los bosques y el agua, pero relegan a un segundo plano otros recursos, como los suelos o la agrobiodiversidad, de los que depende la seguridad alimentaria en el país.

En cuanto a los bosques, notamos que para los candidatos son únicamente un sinónimo de Amazonía: los planes no reconocen la existencia de bosques en la costa y en la sierra, donde también son amenazados por la tala ilegal y proporcionan servicios ecosistémicos. Además, en los diversos planes hay un énfasis en vincular la conservación y manejo de los bosques amazónicos a los mercados de carbono y el fomento de las plantaciones forestales (PPK, FP, APP). Incluso, el Frente Amplio propone proyectos REDD (Programa de la ONU para la Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques), aunque especificando que son en beneficio de las reservas indígenas. APP también plantea un «Programa de manejo forestal comunitario», que aparentemente daría mayor protagonismo a las comunidades.

Sin embargo, debe recordarse que este tipo de propuestas requiere la implementación de salvaguardas para evitar que los derechos de las poblaciones vulnerables sean afectados: por ejemplo, medidas como el ordenamiento territorial, el reconocimiento de derechos y el otorgamiento de garantías de control y vigilancia. Lamentablemente, en los últimos gobiernos no ha habido voluntad política para implementar estas medidas por considerar que podían ser obstáculos para atraer inversiones. Los antecedentes de los candidatos que ocupan los primeros lugares aumentan las probabilidades y el temor de que esa falta de voluntad política continúe.

Otra observación central es que en los planes no se da la debida importancia a la actualización de la información ambiental, como la que levantaba la Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales (Onern) hasta su desactivación en la década de los noventa. Pese a lo patente de esa necesidad de información, las propuestas de los candidatos en este aspecto no son integrales y, más bien, son dispersas: PPK propone una plataforma única de datos territoriales; el Frente Amplio plantea un Registro de Recursos Genéticos de la Biodiversidad; APP formula mapear la población de los ecosistemas de recursos naturales; y FP plantea sistematizar la información técnica del Estado. Ninguno de estos planes contempla evaluaciones de los recursos naturales en el país, que comprendan estudios de suelos, cuencas, biodiversidad, bosques, balances hídricos multiuso, información cartográfica y ampliación de la red de estaciones hidrometeorológicas, etc.

Mejora de la calidad ambiental (aire, agua y suelo)

En este punto es necesario recordar la urgencia de garantizar el cumplimiento de los estándares de calidad ambiental (ECA) y los límites máximos permisibles (LMP) de emisiones contaminantes, lo cual exige realizar monitoreos ambientales permanentes de la calidad del agua, el aire y los suelos. También se necesita fortalecer la institucionalidad ambiental, incluyendo su capacidad de supervisión, fiscalización y sanción en casos de incumplimiento.

Al respecto, el Frente Amplio plantea el 100 % de implementación de los ECA y LMP, así como la implementación de una norma de monitoreo ambiental ciudadano y comunitario. FP plantea fortalecer los organismos de fiscalización ambiental y aplicar sanciones por incumplimiento. Alianza Popular propone que cada región realice el seguimiento y control de los monitoreos ambientales mineros. APP plantea un programa de tolerancia cero a emisiones de gases tóxicos y el respeto de los LMP y ECA (aunque solo en el sector pesca). Mientras tanto, PPK se centra en medidas para fiscalizar la calidad de la evacuación de aguas residuales.

Sin embargo, es preocupante observar la posible contradicción que hay en estos planteamientos: por una parte, proponen flexibilizar las regulaciones que, según FP, Alianza Popular y PPK, obstaculizan la inversión; pero, por otra parte, afirman la necesidad de fortalecer la capacidad estatal de control. Eso es contradictorio. ¿Cómo se logrará garantizar el cumplimiento de los estándares ambientales si se resta capacidad fiscalizadora y sancionadora a las autoridades ambientales, como ha sucedido en este gobierno?

Asegurar la disponibilidad de agua en todo el territorio

La gestión del agua también es considerada una prioridad por todos los candidatos, aunque bajo enfoques diversos y, en algunos casos, con aparentes contradicciones. Entre las propuestas de FP resaltamos la protección de cabeceras de cuenca y el potenciamiento de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, medida que nos parece positiva, pero que podría ser menoscabada por otra planteada por FP: la simplificación de procedimientos administrativos para autorizaciones de uso de agua. Asimismo, resaltamos su planteamiento de construir 1000 micro y medianos reservorios, aunque nos parece que debería enmarcarse en un Programa de Siembra y Cosecha de Agua (una propuesta de PPK). En esa misma lógica, Alianza Popular postula su programa «Protegiendo las fábricas naturales de agua potable», pero, como ya mencionamos, esto puede ser contradictorio con sus propuestas de eliminar trámites para «agilizar» inversiones. Los candidatos olvidan que mucha de esta mal llamada «tramitología» puede ser necesaria para la efectiva protección de las fuentes de agua. El Frente Amplio plantea la protección de cabeceras de cuenca sin que ello implique la reducción de la «tramitología», pues también propone derogar las normas que reducen las funciones de liderazgo, fiscalización y sanción del Minam.

Alianza Popular llama la atención con su propuesta de cumplir con el derecho humano al agua potable y el saneamiento, pero dudamos de sus intenciones al respecto, pues, en 2012, Lourdes Flores Nano, candidata a vicepresidenta por esa agrupación, opinó que reconocer el derecho humano al agua en la Constitución era «demagógico»8.

Otra propuesta destacable en varios planes es la implementación de consejos de cuenca y el fortalecimiento de la Autoridad Nacional del Agua (PPK postula, incluso, otorgarle autonomía). En efecto, el país requiere reforzar la limitada capacidad estatal para una gestión integrada del agua, pero, en cuanto a los consejos de cuenca, deberían evitarse los errores cometidos en los últimos años: por ejemplo, la insuficiente participación de las organizaciones y la reproducción de desigualdades en el acceso, los beneficios y los costos del aprovechamiento del agua9.

Adaptación del país al cambio climático 

Los planes de gobierno dan prioridad a las medidas de mitigación relacionadas con la conservación de bosques amazónicos, vinculadas a los mercados de carbono; medidas que guardan coincidencia con los compromisos internacionales de mitigación asumidos por el Perú. También se proponen medidas que contribuyen a la mitigación con el tratamiento de residuos sólidos, energía y «producción limpia». Sin embargo, el tema de la adaptación queda en segundo plano en los planes de gobierno analizados, pese a que el Perú es considerado uno de los países más vulnerables al cambio climático. Si bien es cierto que la siembra y la cosecha de agua son medidas que contribuyen a la adaptación, una vez más encontramos contradicciones con otros planteamientos: la ampliación de frontera agrícola en la costa y la ejecución de megaproyectos de riego que pueden aumentar la vulnerabilidad ante el cambio climático— porque los trasvases pueden afectar los ecosistemas frágiles ya amenazados por el retroceso glaciar—, y la promoción de monocultivos, causarían un fuerte impacto en la biodiversidad (contradicciones que se observan en Alianza Popular y PPK).

Nuestra principal preocupación en LRA es que los planes de gobierno no queden en letra muerta una vez que el nuevo gobierno asuma sus funciones, como ha sido una lamentable y persistente tradición en el país. También deseamos que no haya contradicciones entre las propuestas de promoción de inversiones y la defensa de los estándares ambientales, como se observa en los casos expuestos. Asimismo, debe evitarse el «borrón y cuenta nueva» en las políticas ambientales. Es el momento de aplicar una real e integral política de Estado que aborde la gestión ambiental a largo plazo, con responsabilidades para todos los actores involucrados, públicos y privados.

Notas

1 Coordinadora del Observatorio de Cambio Climático del Cepes.

2 Minam (2013). Informe nacional del estado del medio ambiente 2012-2013. Consulta en <http://bit.ly/1UsT3lR>.

3 Decreto Supremo 004-2014-MINAGRI.

4 ANA (2014). Inventario de glaciares del Perú.

5 Resolución Ministerial 102-2015-MEM.

6 Narciso Chávez, Juan (2015). Perú limpio. MINAM.

7 Ceplan (2011). Plan Bicentenario: el Perú hacia el 2021. Consulta en <http://www.ceplan.gob.pe/plan-bicentenario>.

8 Lourdes Flores. «El tema del agua es un planteamiento demagógico». Gestión, 28 de julio de 2012.

<http://bit.ly/1TpGk52 >.

9 Cano, Álvaro (2013). «¿De arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba? Participación social, agricultura y minería en la gestión integrada de la cuenca Chancay-Lambayeque». Apuntes 73.


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